También en el desarrollo social las personas que mejor se expresan logran mejores resultados.
La familia, la clase socioeconómica a la que se pertenece, el entorno, los amigos y la educación son factores fundamentales que determinan en gran medida el modo como nos expresamos.
Ahora bien, es posible aprender a expresarse de manera clara y convincente y mejorar las habilidades propias de cada uno estudiando retórica y oratoria, es decir ciertas técnicas que sirven justamente para eso: expresarse de manera clara, convincente y persuasiva: expresar las ideas a través de razonamientos y conocer cómo funciona lógica y psicológicamente un discurso. La retórica y la oratoria son técnicas que es necesario practicar, no sólo entender. Es por ello que se debe desconfiar de las personas que ofrecen soluciones inmediatas o en dos clases aprender “el poder de la oratoria”. Prácticamente no hay ninguna técnica (que involucre la parte cognitiva del cerebro de procesamiento complejo) que se pueda aprender en 4 o 6 horas. Así como no existe un curso para aprender a nadar o para tocar un instrumento en dos clases, tampoco existe ningún método para aprender oratoria en dos clases.
Con esto no queremos decir que es un proceso complicado o misterioso o algo por el estilo, sino simplemente que para aprender es necesario un proceso en el cual no sólo se entiendan las técnicas sino que se las practique, utilice, corrija y perfeccione con el asesoramiento de un profesor que acompaña tal proceso.
En Argumentatio nos dedicamos a enseñar y acompañar a las personas en el proceso de aprendizaje de la retórica y la oratoria.
La retórica (y oratoria) no se basa en la verdad, sino en la verosimilitud: esto atañe practicamente a todas las cuestiones de la vida. No es una manera de actuar, es un entrenamiento para pensar mediante razones que resulten convincentes y persuasivas.