Oratoria para abogados
por Diego Groba
Los abogados en particular se ven expuestos a hablar constantemente, tanto con jueces y secretarios como con colegas y clientes. Su profesión se desarrolla en la lengua ya que consiste básicamente en hablar, escribir y conocer el código escrito para poder interpretarlo y adecuarlo en la medida de lo posible a sus expectativas y beneficio. La jurisprudencia, las interpretaciones sobre la misma, las negociaciones y toda exposición referida a las leyes está centrada en la lengua, más allá de los gestos, posturas y vestimenta que se utilice.
Tanto la justicia, como la retórica se basan en la verosimilitud, no en la verdad. Es decir lo que parece más verosímil, más creíble es lo que se tendrá en cuenta; y la verosimilitud se construye en el discurso. La verdad es algo que escapa tanto a la justicia como a casi toda discusión. De la verdad, de definirla, se ocupa la ciencia y la filosofía, dos cosas que están bastante alejadas de las prácticas cotidianas. Por lo tanto, para los abogados es fundamental el poder expresar sus ideas de manera clara a través de razonamientos que puedan persuadir o convencer al otro, sea este un juez, un cliente o un colega.